
El paisaje de la Pingüinera de San Lorenzo se vuelve intenso al atardecer, los colores del sol poniente encienden el horizonte coloreandolo de intensos naranjas y amarillos. Ese encuentro entre cielo y mar, conmueve al espectador mas insensible. Los pingüinos, también contemplan entre graznidos y caminatas, el final del día, en un rincón de paz de la Patagonia Argentina.
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