domingo, 7 de junio de 2009

Elefante Marino en Península Valdés - Mamíferos Marinos

elefante marino en Península Valdés Península Valdés en la Patagonia Argentina es el único apostadero continental de elefantes marinos (Mirounga leonina)del mundo. La especie de elefante marino del sur tiene una distribución subantártica y su población se estima en 700 mil individuos, de los cuales 20 mil llegan entre agosto y marzo a Península Valdés para reproducirse y mudar su piel.

elefante marino en Península ValdésEl elefante marino pertenece a la familia de los fócidos, se diferencia de otros pinípedos por la ausencia de pabellón auricular, porque los miembros posteriores están dispuestos hacia atrás y la forma de moverse en tierra es reptando, es decir, no se ayudan con los miembros anteriores y los posteriores no aportan a la hora de moverse en la playa.

elefante marino en Península Valdés Patagonia ArgentinaLos machos se diferencian de las hembras por la nariz en forma de trompa o prosbócide. Llegan a medir 5 metros y a pesar entre 3 y 4 toneladas. Las hembras en cambio, apenas alcanzan los 3 metros y pesan menos de una tonelada.Son enormes ya de nacimiento, las crías al nacer pesan 45 kilos v son de color negro, pero a medida que pasan los 23 a 30 días de lactancia se tornan grises Y llegan a pesar de 250 a 300 kilos.

elefante marino en Península Valdés Los elefantes son una especie poligínica palabra que viene del griego polýs, "muchos", y gyné, "mujer". A fines de agosto llegan los primeros machos para formar los harenes. Las hembras llegan a la costa a principios de septiembre y a los pocos días pare una cría. Durante el período de lactancia la madre permanece en ayuno y consume toda su reserva de grasa. Luego de amamantar y de la época reproductiva los elefantes van dos meses a alimentarse al mar. Se sabe que bucean a profundidades medias de 400 metros y han alcanzado hasta 1500 metros en busca de alimento. Los elefantes marinos permanecen el 90 por ciento de su etapa marina bajo el agua. Luego de diciembre Y durante cinco meses vuelven a la costa a mudar su piel.