domingo, 18 de septiembre de 2011

Difunta Correa Protectora del Viajero

Difunta Correa Protectora del Viajero
En una de las entradas a Puerto Madryn, se encuentra un altar y un monolito de la Difunta Correa, donde está escrita la historia de esta mujer, esposa y madre cuya crónica quedó plasmada en la devoción, beneración y tradición del pueblo argentino. Acá lo transcribimos con afectuoso cariño a una heroína del amor.

Difunta Correa Protectora del Viajero
A mediados del siglo 19, durante las guerras que asotaron el norte de Argentina, el gaucho sanjuanino Baudilio Bustos fue capturado por la guerrilla y llevado a La Rioja, donde cayó enfermo. Para reunirse con él, su esposa Deolinda Correa, partió caminando desde Caucete, levando en brazos a su hijo de corta edad. Perdida en la serranía del Pié de Palo, murió de sed, pero el niño conservó la vida bebiendo de los pechos de su madre muerta. Así fueron encontrados por unos arrieros que pasaban. Ellos rescataron al chico y sepultaron, muy conmovidos a la infortunada mujer.

Difunta Correa Protectora del ViajeroFueron estos pastores los que difundieron el milagro y convirtieron la tumba de Deolinda en lugar de oración y de descanso en sus travesías, pidiendo favores en sus dificultades, que luego agradecían con agua. Poco a poco la fé de la Difunta Correa se extendió por toda la región y la gente comenzó a llegar de grandes distancias, en muchos casos caminando. Hoy el paraje El Vallecito, lugar de la muerte de Deolinda, es un pequeño poblado con hotel, estación de servicio, escuela , iglesia y galerias comerciales, dedicados a la atención de miles de promesantes que visitan el santuario durante todo el año, especialmente en Semana Santa.
Una serie de capillas contienen una infinidad de objetos diversos, dejados en ofrenda por gente común, artistas plásticos y deportistas famosos de distintas partes del mundo. Estos obsequios van desde simples fotos hasta valiosos automotores, dando testimonio de curaciones milagrosas, éxitos comerciales y toda clase de logros extraordinarios como agradecimiento a la bondad de la Difunta Correa.

Difunta Correa Protectora del ViajeroHoy en día en todas las rutas del país se pueden ver pequeños altares donde creyentes dejan botellas con agua, manteniendo viva la creencia en la bondad de una madre que dio la vida, muriendo de sed, por el compromiso como esposa y compañera. Dentro de la Península Valdés, la ruta que se dirije a Puerto Pirámides, mano izquierda, junto a uno de los 3 arboles que verá en esos 100 km de asfalto, la Difunta Correa también tiene su pequeño espacio de beneración.