
Los pingüinos de magallanes de las colonias de
Península Valdés y de toda la
Patagonia, están despidiendose de su temporada de reproducción y cría. Cinco meses de vivir en alta mar los espera. Buscando aguas tropicales para alimentarse, subiran hasta la costa brasilera, para volver a estas tierras en Setiembre, donde la primavera, les brindará la posibilidad de renovar una vez mas el ciclo que les garantiza el crecimiento de su especie.
En el agua logran una velocidad de hasta 45 kilómetros por hora que le permiten, utilizando sus patas como timón, realizar maravillosas y rápidas acrobacias, tan necesarias para poder atrapar los peces que comerá y también poder huir de sus predadores. Ese es el motivo por el cual le dedica tanto tiempo a asicalarse sus plumas.
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